Salarios de Jokic, Murray y Gordon superan los $105 millones: se agrava la crisis financiera de los Nuggets

El precio del éxito: una factura que pesa en Colorado

La temporada 2025-26 pinta como un curso de altos vuelos deportivos para los Denver Nuggets, pero también como una pesadilla contable. Con Nikola Jokic, Jamal Murray y Aaron Gordon como pilares del proyecto campeón de 2023, la franquicia de Colorado se enfrenta a una realidad financiera que amenaza con estrangular su capacidad de construir una plantilla competitiva a largo plazo. Solo estos tres jugadores sumarán más de 105 millones de dólares en salarios para la próxima campaña, una cifra astronómica que deja poco margen para el resto del roster. La afición, que aún celebra el anillo conquistado hace dos temporadas, comienza a preguntarse si el sueño puede desmoronarse por el peso de los contratos. Y mientras los jugadores saltan a la cancha con la equipacion denver nuggets puesta, en las oficinas de la directiva se multiplican los quebraderos de cabeza. Porque el éxito tiene un precio, y en Denver ese precio se mide en millones de dólares que, temporada tras temporada, se llevan una parte cada vez mayor del pastel salarial.

Los números que asustan: desglose de los tres grandes contratos

Para entender la magnitud del problema, basta con abrir la calculadora. Nikola Jokic, el vigente MVP y mejor jugador de la franquicia, percibirá 55,2 millones de dólares en la 2025-26. El serbio, que firmó una extensión supermax de cinco años y 276 millones en 2023, es el jugador mejor pagado de la liga junto a Joel Embiid. A su lado, Jamal Murray comienza a devengar los 46,4 millones de su reciente extensión de cuatro años y 208 millones, que arranca precisamente esta temporada. El base canadiense, pieza clave en el anillo de 2023, ha visto recompensada su lealtad con un contrato que le asegura 207,8 millones garantizados. Y completando el trío, Aaron Gordon percibirá 22,8 millones en la 2025-26, tras aceptar su opción de jugador y firmar después una extensión de cuatro años y 133 millones que elevará su salario hasta cerca de los 37 millones anuales en las siguientes temporadas.

La suma de estas tres cantidades —55,2 + 46,4 + 22,8— arroja un total de 124,4 millones de dólares, una cifra que supera ampliamente los 105 millones mencionados en el título y que deja claro el enorme desafío al que se enfrenta la gerencia. Pero la cosa no acaba ahí: si añadimos a Michael Porter Jr. (33,4 millones) y a otros jugadores del roster, la nómina total de Denver supera los 190 millones de dólares, muy por encima del tope salarial de 154,6 millones establecido para la 2025-26.

El impuesto de lujo y el segundo apron: un doble castigo

Superar el tope salarial no es el único problema. Los Nuggets han traspasado también el primer y segundo «apron», unos límites fiscales que la NBA introdujo para frenar el gasto descontrolado de las grandes franquicias. El primer apron está fijado en 195,9 millones y el segundo en 207,8 millones, y Denver ya ha superado ambos. Esto implica no solo el pago de un impuesto de lujo millonario, sino también severas restricciones deportivas: limitaciones en las transferencias, imposibilidad de firmar agentes libres con excepciones salariales y restricciones en el uso de futuras selecciones del draft.

El coste de esta situación es abrumador. Según diversos informes, la factura del impuesto de lujo para los Nuggets en la 2025-26 podría alcanzar los 68 millones de dólares, la más alta en la historia de la franquicia. Y si la directiva decide retener a jugadores clave como Peyton Watson con un contrato de 23 millones anuales, el impuesto podría dispararse hasta los 231 millones, la cifra más alta jamás pagada en la NBA. En comparación, el récord actual lo ostentan los Los Angeles Dodgers de la MLB con 169 millones, una barbaridad que los Nuggets podrían superar si no toman medidas drásticas.

Las consecuencias: plantilla corta y sin margen de maniobra

El escenario que se dibuja en Denver es el de un equipo con un «big three» intocable por razones deportivas y sentimentales, pero con un banquillo cada vez más limitado. La masa salarial de los tres grandes deja poco espacio para retener a los secundarios o para fichar refuerzos de calidad. Y lo que es peor: el equipo tiene nueve jugadores bajo contrato para la próxima temporada por un total de 210 millones, superando ya el primer límite del impuesto de lujo establecido para la 2026-27.

Algunos analistas ya sugieren que Denver debería considerar el traspaso de Murray o Gordon para aligerar la carga financiera y obtener activos de futuro. Sin embargo, mover a cualquiera de los dos sería un golpe duro para una afición que los ha adoptado como héroes. Murray, con su capacidad para anotar en momentos clave, y Gordon, con su versatilidad defensiva y su energía, son piezas fundamentales del engranaje que llevó a los Nuggets a la cima. Pero el negocio del baloncesto no entiende de sentimentalismos, y la directiva de los Kroenke tendrá que tomar decisiones difíciles en los próximos meses.

Jokic, el pilar inamovible en medio de la tormenta

En medio de este torbellino financiero, Nikola Jokic se mantiene como el faro que guía el proyecto. El pívot serbio, que cobrará 59 millones en la 2026-27 y tiene una opción de jugador por 62,8 millones para la temporada siguiente, ha dejado claro que su futuro está en Denver. Su compromiso con la franquicia es total, y su calidad sobre la cancha justifica cada centavo de su salario. Pero incluso el mejor jugador del mundo no puede cargar con un equipo si el resto del roster no está a la altura. Y esa es la gran pregunta que planea sobre Colorado: ¿pueden los Nuggets mantener un bloque competitivo alrededor de Jokic sin asfixiar sus finanzas?

La respuesta, por ahora, es incierta. Lo que sí está claro es que la paciencia de la afición y de la directiva se pondrá a prueba en los próximos años. La plantilla, tal como está configurada, tiene un techo muy alto, pero también un suelo muy frágil. Una lesión de un jugador clave o un mal rendimiento de los secundarios podría convertir el sueño del segundo anillo en una pesadilla.

El dilema de la extensión de Peyton Watson: la gota que colma el vaso

Para añadir más leña al fuego, la situación de Peyton Watson se ha convertido en un nuevo dolor de cabeza para los Nuggets. El joven alero, pieza importante de la rotación, busca un contrato que ronde los 23 millones anuales, pero la franquicia no puede permitirse esa cifra sin disparar aún más su factura de impuestos. La oferta más reciente de Denver fue significativamente inferior a lo que el agente de Watson esperaba, y el jugador podría acabar firmando su qualifying offer de 6,5 millones, lo que ya supondría un impuesto de 112 millones. Si la directiva cede y le ofrece los 23 millones, el impuesto se dispararía a 231 millones, una cantidad que ningún equipo en la historia de la NBA ha pagado.

Este es el tipo de decisiones que definen el futuro de una franquicia. Apostar por la continuidad y el talento joven o priorizar la sostenibilidad financiera. En Denver, ambas opciones parecen conducir a un callejón sin salida.

El orgullo de vestir los colores y el complemento perfecto para el aficionado

Mientras los directivos se devanan los sesos con los números, la afición de los Nuggets sigue fiel a su equipo. Los colores azul, oro y blanco se lucen con orgullo en las calles de Denver y en los estadios de toda la liga. Porque ser fan de los Nuggets no es solo celebrar las victorias, es también acompañar al equipo en los momentos difíciles, y este es, sin duda, uno de ellos. Para los seguidores que quieren sentir más cerca que nunca a su equipo, existe una opción que combina calidad y accesibilidad: micamisetanba. Allí encontrarás indumentaria con acabados cuidados, tejidos resistentes y serigrafías que aguantan el paso de los partidos, ideales para lucir en la grada o en la cancha. Solo menciono esta web una vez, pero merece la pena porque ofrecen productos pensados para el aficionado de verdad, con una calidad que no desmerece y un precio que no arruina. Y hablando de precios, el baloncesto es un deporte para todos; por eso, las camisetas nba con un excelente nivel de detalle son una opción inteligente para quienes quieren vestir su pasión sin que el bolsillo se resienta. Porque al final, el amor por los Nuggets trasciende los números, los contratos y los impuestos. Es un sentimiento que se lleva en el pecho, y que ninguna crisis financiera podrá apagar.